Tan pronto como la KKPKG4G (Kaiserliche und Königliche... etc, etc) comenzó a desarrollar sus actividades, sus esfuerzos se orientaron a ofrecer a la sociedad resultados concretos de investigaciones rigurosas, pensadas para el bien comunitario. Al iniciarse la Gran Guerra, los miembros de 4 Gatos se alistaron para difundir a través del ejército las nuevas posibilidades de la investigación histórica.

Gracias a su valerosa e intrépida intervención en las Batallas de Marne (1914), Gallipolli (1915) y Verdún (1916), los componentes de nuestra sociedad fueron ascendiendo gradualmente, hasta licenciarse como coroneles, en posesión de numerosas condecoraciones por su valentía y liderazgo en las sucesivas campañas.

Ni siquiera durante esta aciaga época abandonaron sus aclamados estudios, realizando algunos descubrimientos no suficientemente valorados en su momento, que vistos desde la perspectiva actual nos revelan la perspicacia y sagacidad investigadora de esta segunda generación de 4 Gatos. Entre estos descubrimientos figuran con letras mayúsculas:

Hallazgo de los documentos que prueban y certifican la ascendencia genealógica del Emperador Francisco José. Entre los integrantes de su árbol genealógico figuran personalidades ilustres como El Cid Campeador, Atila, el Rey Mago Melchor y Noé. De cada una de las personas contenidas en este árbol genealógico lograron documentar fehacientemente el día, mes, año y lugar de nacimiento.

Desciframiento de numerosos jeroglíficos del Valle egipcio de Tut-Alem (al sur de la Isla Elefantina). Se pudo confirmar finalmente la presencia, en el siglo XIV antes de Cristo, de cinco maestros constructores vieneses en el diseño, planificación y construcción final de la ciudad de Aketatón, la capital instaurada por el faraón herético Amenofis IV o Akenatón, hoy casi desaparecida.

Pese a que no llegó a completar la investigación, debemos llamar la atención sobre los estudios de Hans Joachim Bertelsberg, un miembro de la tercera generación de 4 Gatos, que durante 15 años estuvo buscando pruebas de la inexistencia de Australia. Aunque estuvo muy cerca de conseguirlo, en base a los informes de soldados neocelandeses de la Primera Guerra Mundial, la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi, truncó definitivamente sus investigaciones. Su teoría se basaba en que Australia realmente no existía como una entidad física, sino que era una imagen mental inducida por las grandes potencias mundiales para poder hacer desaparecer a los prisioneros supuestamente deportados a dicho lugar. Esta teoría, aunque pudiera parecer descabellada, no ha sido aún taxativamente desechada. Desde 4 Gatos aún mantenemos abierta esta línea de investigación.

Todo este importante legado fue transmitido a través de generaciones de miembros de 4 Gatos, respetándose en todo momento los principios fundamentales de los pioneros. Tras la Segunda Guerra Mundial, 4 Gatos, acusados de un crimen que no cometieron, buscó refugio en un nuevo país donde poder desarrollar sus teorías históricas: España.