Muchos han sido los interesados a lo largo de estos cien años en conseguir la gloria y el reconocimiento que por sí solos no podrían siquiera imaginar alcanzar. Para tal fin no dudaron en imitarnos para poder sacar provecho de nuestro humilde esfuerzo, recompensado con la justa y merecida gloria. Estas tretas maquiavélicas nunca han obtenido el favor del público, que ha sabido siempre distinguir con justicia cuáles eran los auténticos 4 Gatos y cuáles los impostores.

Todos estos imitadores, a veces simples y descarados, pero en ocasiones auténticos profesionales del vil engaño y la sucia artimaña, han tenido siempre una vida efímera y pobre, alejada del sacrificio que el estudio constante y paciente requiere, mientras 4 Gatos demostraba una y otra vez cómo sólo la constancia y el esfuerzo personal facilitan una vida profesional plena de conquistas inmarcesibles.

Desde estas líneas presentamos algunas de esas burdas copias que han tratado por todos los medios, inutilmente, de engañar al público. Todos ellos están hoy arrinconados y olvidados en las páginas malditas de la historia, mientras 4 Gatos reluce magnificente en la cumbre de la humildad y la modestia.

¡¡Malditos sean todos ellos!!